Reputación online

En los ámbitos académicos, la reputación ha tenido siempre un gran peso en las carreras de los investigadores. En este artículo revisamos su concepto, así como los retos y posibilidades que el contexto digital ofrece a los investigadores para su construcción.

¿Qué es la reputación, y en qué medida podemos influir en ella?

El DRAE (Diccionario de la Real Academia de la lengua Española) define reputación en su primera acepción como “opinión o consideración en que se tiene a alguien o algo” y en su segunda acepción como “prestigio o estima en que son tenidos alguien o algo”. Es decir, la reputación tiene que ver con la percepción subjetiva que los demás tienen de nosotros. La reputación es, pues, la proyección (imagen, percepción externa) de la identidad de un individuo.

¿Podemos conseguir que esa imagen sea lo más positiva posible? Hay cosas que podemos hacer y cosas que no. En nuestra percepción de las personas influyen los hechos, la objetividad (en el caso del investigador, sus méritos), pero también las opiniones o emociones, es decir, la subjetividad. El investigador debe confiar en que trabajar sobre el plano objetivo actuará positivamente sobre las opiniones (a veces prejuicios) o emociones que pueda generar en los demás.

¿Qué aspectos pueden influir en la reputación académica? Algunos aspectos de la identidad de los investigadores parecen tener mayor influencia en el ámbito académico:

  • Filiación
  • Posición
  • Edad
  • Género
  • Imagen
  • Conocimiento previo del investigador (su producción y/o personalmente)
  • Recomendaciones y comentarios de otros investigadores (reputación transmitida)

Según recoge Woolston (2015) a partir de su entrevista a Philip Bourne, director asociado para Data Science de los US National Institutes of Health (NIH) “si la ciencia se basara realmente en el doble ciego, los investigadores […] competirían por las citas, financiación, ponencias invitadas y ascensos solamente a partir de sus logros y aptitudes; en el mundo real, los científicos tienen nombres, y esos nombres tienen cargas, tanto positivas como negativas; en un mundo científico crecientemente competitivo, la reputación es más importante que nunca”. Bourne recomienda a quienes inician una carrera científica que deben hacer de la calidad de su trabajo su máxima prioridad, si bien deben cuidar también sus relaciones con otros científicos, así como su presencia en la comunidad científica y deben hacer todo lo necesario por proteger y promover su marca personal.

La reputación impacta de manera directa en la carrera académica. Tal y como han observado Petersen et al. (2014) la reputación percibida positivamente de un investigador incrementa de manera importante el número de citas que reciben sus trabajos en el periodo inmediatamente posterior a su publicación. Para Friesike et al. (2015) el mundo académico es, en efecto, “una economía de la reputación en la que la carrera de cada investigador depende del reconocimiento entre sus pares”.

Reputación digital del investigador vs. reputación institucional

En este punto la reputación es un camino de doble sentido: la reputación de la institución influye en la reputación del investigador, y la reputación del investigador influye en la reputación de la institución (universidad, centro de investigación, biblioteca). Las universidades quieren atraer a los mejores estudiantes y recursos atrayendo a los mejores investigadores: investigadores altamente citados, premiados (el número de premios Nobel es un criterio de reputación en los rankings internacionales de universidades), líderes de equipos y proyectos con financiación prestigiosa, etc. A su vez, los investigadores desean trabajar en las instituciones de mayor prestigio, que les pueden ofrecer los recursos y el entorno favorables al desarrollo de su carrera.

La reputación de la universidad en la que se obtuvo el doctorado, así como los centros en los que se ha trabajado influyen de manera importante en la reputación offline y digital del investigador. Clauset et al. (2015) han observado, por ejemplo, la enorme influencia del prestigio de la universidad en la que se obtuvo el doctorado en la posterior demanda de contratación: entre un 71-86% de los nuevos profesores titulares contratados procedían de tan solo un 25% de las universidades analizadas en las áreas de Informática, Historia y Negocios. El investigador puede informarse del prestigio de un centro a través de rankings de universidades como el Ranking de Shangai, el QS World University Ranking, o Times Higher Education Ranking, a la hora de valorar una contratación o colaborar con sus investigadores.

Estrategias para construir y mantener una reputación científica

Construir una reputación lleva años; destruirla lleva muy poco, y una vez destruida, es difícil de recuperar. Por eso, Bourne y Barbour (2011) proponen diez reglas para construir y mantener una reputación científica:

  • Piense antes de actuar: acepte las críticas que reciba y tómese su tiempo para responder de forma profesional. Sea consciente de que, en la era digital, sus reacciones pueden ser recogidas y recuperadas en cualquier momento y dañar su imagen.
  • No ignore las críticas: responda siempre a las críticas (siguiendo la regla 1), ya que la falta de respuesta puede interpretarse como una asunción de la crítica o como falta de respecto a quien le hace la crítica, lo cual no le beneficia en ningún caso.
  • No ignore a la gente: incluso los estudiantes pueden contribuir a su imagen positiva, por lo que debe intentar responderles personalmente, como al resto de personas que se pongan en contacto con usted. Tampoco ignore a quienes hayan realizado una contribución significativa a su artículo, inclúyalos entre las firmas del mismo.
  • Compruebe diligentemente todo lo que publique y tómese en serio la publicación: debe revisar concienzudamente los trabajos antes de enviarlos a publicar, ya sea usted el autor principal o el último de la lista de autores firmantes, ya que todos comparten la misma responsabilidad. Cualquiera que haya sido su contribución al trabajo, sea franco con sus coautores sobre la calidad y exactitud del trabajo. Nunca acepte firmar un trabajo si no ha realizado una contribución significativa al mismo.
  • Siempre declare conflictos de interés: todos podemos llegar a tener conflictos de interés, ya sean financieros, profesionales o personales, por lo que es preciso esforzarse en valorar cómo los demás pueden percibir nuestro interés en ser revisores, evaluadores, etc. y gestionar bien los potenciales conflictos para que éstos no nos perjudiquen.
  • Haga su contribución a la comunidad: no dé a los demás la impresión negativa de que recibe de la comunidad científica más de lo que recibe: participe en revisión de artículos, organización de eventos, publicación en abierto de datos, etc.
  • No se comprometa con tareas que no podrá completar: mida sus fuerzas, no acepte más tareas de las que puede asumir ya que no debe ser percibido como alguien que nunca cumple con plazos o finaliza tareas. Aprenda a decir no, por el bien de su propia reputación.
  • No realice revisiones ni evaluaciones poco trabajadas: cuando acepte revisar un trabajo o una propuesta de proyecto, trate de ser educado, diligente, constructivo y considerado, pero también sea honesto, ofrezca su sincero parecer profesional sobre el mismo. Tanto los editores o entidades como los autores (la autoría de muchas revisiones es reconocida por su tono y expresión) valorarán su trabajo, lo que repercutirá positivamente en su reputación.
  • No haga cartas de recomendación a quien no lo merece: si no se siente seguro de escribir una carta de recomendación a alguien que se lo ha pedido, no lo haga. Si la carta no deja al individuo en buen lugar, éste tendrá una mala imagen de usted; si la carta exagera sus virtudes, su reputación puede estar en juego cuando el individuo no responda a las expectativas generadas.
  • Nunca plagie o cocine sus datos: la era electrónica nos ha brindado infinidad de herramientas para manejar datos, imágenes, textos, etc. pero los principios de integridad son los mismos que hace cien años. Domine los principios del uso ético de la información, porque la identificación de plagio o manipulación, aunque hayan sido bien intencionados, puede ser catastrófico para su reputación.

 Woolston (2015) señala, además, algunas características que debe cuidar el investigador. En primer lugar, debe tener reputación de ser “team player”, es decir, ser capaz de trabajar por el bien común, aunque por ese trabajo no obtenga réditos inmediatos (revisión por pares, supervisión de estudiantes y colaboradores, etc.). En segundo lugar, debe tener presencia en las redes sociales ya que “si uno no crea su reputación online, otros lo harán por ti”. En tercer lugar, debe ser consciente del efecto en cascada de la reputación: al principio, la reputación se construye con un trabajo de calidad, después las ideas pasan a segundo plano y la reputación asociada a un nombre precede a la calidad del trabajo (aunque si la calidad del trabajo deja de ser buena, la reputación empezará a verse dañada).

¿Cómo labrarse una reputación de team player? Michaut (2011) nos ofrece las siguientes recomendaciones, en particular sobre la importancia de colaborar con asociaciones profesionales o científicas:

  • Recoja información sobre asociaciones profesionales o científicas que sean acordes a sus intereses [En Library & Information Science, por ejemplo, ASIST es una de las más importantes].
  • Defina sus objetivos y expectativas: ¿adquirir experiencia organizando congresos? ¿aumentar sus contactos?
  • Defina sus límites: ¿durante cuánto tiempo?
  • Láncese a la piscina e involúcrese: contacte con el equipo directivo y esté abierto a colaborar en cualquier buena oportunidad que se le presente, asista a las reuniones, participe en las listas de distribución o redes sociales.
  • Haga saber a los demás lo que quiere hacer: ¿qué se le da bien? ¿en qué tareas puede colaborar mejor? No se trata de mostrar lo involucrado que está haciendo todas las tareas que caigan en sus manos, sino “comprometerse a hacer lo que puede hacer y hacerlo (lo mejor que pueda)”.
  • Dedique un tiempo regular: la investigación puede devorar su tiempo si no le pone límites; tómese en serio su contribución a la comunidad dedicándole un tiempo regular.
  • Organice su tiempo: planifique la dedicación a cada tarea y realice los ajustes que sean precisos a cada momento; con la práctica aprenderá cuánto tiempo le lleva realmente cada tarea y a ser realista en sus compromisos.
  • Trabaje en equipo: trabajar en un equipo le proporciona no solo ayuda en la realización de proyectos, sino también la oportunidad de recibir comentarios y orientación rápidos sobre su trabajo.
  • Anime a otros a colaborar: explique a los demás lo que hace y qué le reporta; si conoce a alguien que sea bueno en algo a que colabore.
  • Disfrute tanto como pueda: si disfruta de lo que hace, encontrará el tiempo para hacerlo; si no disfruta, finalice sus compromisos y cese la actividad.

Bibliografía citada:

BOURNE, P.E. y BARBOUR, V. (2011). Ten Simple Rules for Building and Maintaining a Scientific Reputation. PLOS Computational Biology, vol. 7, no. 6. ISSN 1553-7358. DOI https://doi.org/10.1371/journal.pcbi.1002108
 
CLAUSET, A., ARBESMAN, S. y LARREMORE, D.B. (2015). Systematic inequality and hierarchy in faculty hiring networks. Science Advances, vol. 1, no. 1. ISSN 2375-2548. DOI https://doi.org/10.1126/sciadv.1400005
 
FRIESIKE, S., FECHER, B., HEBING, M. y LINEK, S. (2015). Reputation instead of obligation: forging new policies to motivate academic data sharing. London School of Economics Impact Blog. Disponible en: http://blogs.lse.ac.uk/impactofsocialsciences/2015/06/02/reputation-instead-of-obligation-new-policies-to-motivate-academic-data-sharing/
 
MICHAUT, M. (2011). Ten Simple Rules for Getting Involved in Your Scientific Community. PLOS Computational Biology, vol. 7, no. 10. ISSN 1553-7358. DOI https://doi.org/10.1371/journal.pcbi.1002232
 
PETERSEN, A.M., FORTUNATO, S., PAN, R.K., KASKI, K., PENNER, O., RUNGI, A., RICCABONI, M., STANLEY, H.E. y PAMMOLLI, F. (2014). Reputation and impact in academic careers. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, vol. 111, no. 43, pp. 15316-15321. ISSN 0027-8424. DOI https://doi.org/10.1073/pnas.1323111111
 
WOOLSTON, C. (2015). Recognition: Build a reputation. Nature, vol. 521, no. 7550, pp. 113-115. ISSN 0028-0836. DOI https://doi.org/10.1038/nj7550-113a
 
FJ Calzada-Prado

Profesor Universidad Carlos III de Madrid, Departamento de Biblioteconomía y Documentación

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.